jueves, 8 de septiembre de 2011

La fuerza de rescate de la humanidad

El mundo no sintió la fuerza de su egoísmo hasta que no llegó a su máximo desarrollo. El descubrimiento del egoísmo "en toda su magnitud", es decir, en oposición total con la ley general de la naturaleza, ocasiona al ser humano sufrimientos, enfermedades, desastres naturales y casos lamentables. Debido a que toda la naturaleza es un solo organismo, la corrupción se revela en todos los niveles de la naturaleza – inánime, vegetativo y animal.

El desafío de la humanidad contra la naturaleza condujo a una crisis general de la cual somos testigos hoy en día. Esta crisis no es "un castigo del cielo ", sino un resultado directo de nuestra cruel intervención en los sistemas ecológicos, de nuestra negligencia de las leyes de la naturaleza y del consumición excesiva de cada uno de nosotros. Si cada uno de los órganos del cuerpo general de la humanidad corrigiera sus intenciones y actuara por el bien de la humanidad - podríamos mantener el equilibrio con la naturaleza, y como resultado conseguiríamos solo bienestar y abundancia.

Pero, por desgracia, parece que la humanidad llegará a este entendimiento sólo por el "reconocimiento del mal". Este proceso puede ser el resultado de un camino largo y lleno de sufrimiento, o también el resultado de una manera corta de corrección. 

Los estudios científicos demuestran que el diez por ciento de la humanidad es altruista por naturaleza, el resto son egoístas. Por lo tanto, según lo indicado por Baal ha Sulám en su artículo - "La última generación", deben corregirse, en primer lugar, ese diez por ciento de la población altruista del mundo. Ellos están comprometidos a aportar al resto de la humanidad el conocimiento sobre la causa de la crisis y sobre la posibilidad de liberación.

Debido a que la sociedad es la que determina los valores propios de la persona, debemos cambiar los valores existentes en la sociedad humana. Sólo la sociedad misma puede influenciar a cada uno de nosotros, para cambiar nuestro comportamiento de recibimiento a otorgamiento.

Como el hombre es absolutamente dependiente de la sociedad, y dado que todas sus acciones son para ganar el respeto a su personalidad en la sociedad (ya sea la familia, los hijos u otras personas), entonces si todos los que lo rodean alabaran sus acciones altruistas y deshonraran sus acciones egoístas, la persona no podría continuar en su comportamiento egoísta. Este proceso obligaría a la persona a trabajar por el bien público para ganar los elogios de quienes le rodean.

Poco a poco, debemos crear en la sociedad, una nueva agenda, que elogie de cualquier manera posible la dignidad y la importancia de las acciones altruistas. El cambio en la opinión pública debe definir como meta el implante del valor absoluto del otorgamiento a la sociedad, en toda la humanidad y en cada individuo en especial. El individuo será evaluado por medio de sus acciones de otorgamiento – de esta manera él será importante, respetado y famoso en el mundo. Gradualmente, la persona cederá a la influencia de la opinión pública, y sin otra alternativa, aceptará al altruismo como el valor más supremo.

Historia de la violencia - Duddy Aharoni

Conductores que chocan y escapan, mujeres asesinadas frente a la vista de sus hijos, ancianos golpeados brutalmente y asaltados en sus propias casas, son sólo una parte de la ola de violencia que va creciendo. Violencia - ¿por qué ocurre, y cómo podemos enfrentarla?


Me he aterrorizado al descubrir últimamente que el homicidio dentro de la familia se está convirtiendo en algo que tomamos como parte de la rutina. Si a esto le agregamos la abundancia de casos de homicidio por razones románticas y asuntos entre criminales, recibimos una preocupante imagen del estado de la sociedad y de la seguridad del simple ciudadano. Y si aun no se han convencido, nomas abran las páginas de los periódicos y vean los casos allí publicados diariamente.

Fenómenos aterradores de cruel violencia volcada hacia ancianos y mujeres, violencia entre adolescentes e incluso violencia en las canchas deportivas se han convertido en una norma social.

Da la impresión que se han cruzado ya todas las líneas rojas y han desaparecido todos los límites, y existe la sensación de que no hay guardián en el portón.

Es cierto que la violencia en la sociedad no es algo nuevo, pero las dimensiones a las que ha llegado no tienen precedente.

Parecería que la “mecha” que enciende la ira va acortándose, y las personas permiten que su frustración interna se manifieste muy rápidamente. Esto sobresale especialmente en la generación joven, que ha perdido las riendas y ya no tiene ningún temor de la ley y de sus aplicadores. Hoy, mucho más que nunca, estamos expuestos a una severa violencia en los medios de comunicación, en la calle, y el propio hogar no siempre es el sitio que nos da protección y calidez.

¿Qué nos ha sucedido que nos tornamos tan violentos?
Sociedad, Cabalá y el significado de la vida

Es natural que un bebé comience a llorar cuando su juguete colgante deja de rotar, y no es casualidad que los niños aprendan tan rápido a decir “más”.

Según la sabiduría de la Cabalá, por naturaleza, la persona busca satisfacción, fue creada para disfrutar. Esto está escrito en el libro del Zohar (el libro del esplendor): “La meta de la Creación es dar goce a los creados, dado a que es la naturaleza del Bien ser benefactor”. A esto agregó Baal haSulám (apodo de Rabí Yehuda Ashlag, compositor de la interpretación “Escalera” del libro del Zohar) – “este único pensamiento rodea toda la realidad en una unicidad completa…porque ella es toda la meta de la Creación” (del libro Talmud de las diez Sefirót)

Para permitirnos disfrutar existe en nuestro interior el ego – un mecanismo que nos empuja a querer más y más, y nos provoca sentir un vacío interno cuando no está satisfecho. Lo maravilloso de este mecanismo es que cada vez que conseguimos nuestro propósito, el placer desaparece y se crea en nosotros un vacío mayor que pide llenado. ¿Por qué es esto maravilloso? Porque así nosotros no nos contentamos con poco y podemos avanzar hacia un placer mayor que nos espera a continuación. Gracias a ese “programa interno” que busca el próximo placer, nos hemos desarrollado naturalmente durante miles de años en la ciencia, la cultura y la espiritualidad. A través de la historia, fue el ego el que nos ha motivado.

No obstante, en esta generación, algo se trastocó. Un rápido resumen de los titulares periodísticos o un simple vistazo a lo que sucede en las calles, revelará que en nuestra generación, el ego humano estalla en niveles de violencia aun no vistos. ¿Por qué?

A esto ya se refirieron cabalistas importantes como Rabí Shimon bar Yojái, el sagrado Arí y Baal haSulám. En sus composiciones describieron nuestra época como una época especial, en la que el ego humano sufrirá un salto agudo en el desarrollo, y demandará un nuevo y desconocido llenado. La generación joven, así escribieron, tampoco se contentará con lo que el mundo tiene para ofrecer – dinero, honor, control o distintos placeres físicos – y buscará otro tipo de llenado, más interesante, más elevado. Desde esta gran y nueva carencia que se revelará, se formará una etapa intermedia en la que muchos sentirán desesperación, falta de propósito e incluso depresión. Esa misma sensación de frustración, que proviene de la incapacidad de llenar el ego en desarrollo en forma continua, es la que hoy conduce más y más personas a sentir que “no hay lo que perder” y es, de hecho, la razón principal por la que se rompen los límites sociales que nos restringían. Una persona frustrada, que no puede sobrellevar más la carga que se ha ido acumulando en su interior, puede encontrar la manera de quitarse la frustración por medio de la violencia. Es posible, incluso, que ni siquiera sea consciente de ello.

Entonces, ¿qué se hace? ¿Cómo podemos enfrentarnos de otra forma con este ego eruptivo?
Uso correcto del deseo de recibir – el Ego

Como primer paso, debemos dejar de referirnos a la efervescente violencia como si se tratara de casos aislados y excepcionales, más debemos asimilar que se trata de un problema social dramático, que ocurre por no poder encontrar una respuesta al vacío interior que se ha expuesto en esta generación. Al entender que no se trata ya de un fenómeno marginal que caracteriza ciertas poblaciones, debemos ser sinceros y examinar si nuestro sistema educativo es adecuado para esta generación, y si puede da respuestas a la frustración que va en aumento. Debemos enfrentarnos a la raíz del problema, y no contentarnos con el tratamiento de los síntomas. Mientras sigamos oprimiendo a la nueva generación con distintos métodos e ignoremos el verdadero problema que le fastidia, la frustración irá en aumento, y así también los estallidos de furia. Para crear un verdadero cambio en nuestra sociedad, debemos examinar nuevamente todos los sistemas sociales, incluso el sistema jurídico y el legislativo, y adaptarlos al nuevo estado.

Para que toda la sociedad, especialmente los líderes de opinión pública, comprenda qué es lo que estamos enfrentando, hay que mantener un debate público integral y abierto, acompañado de un proceso de examen profundo y al descubierto en los medios de comunicación y en las escuelas. Cuando logremos dar este paso, se formará, al fin, una base común que conectará entre las generaciones. Es posible, y debiéramos utilizar el ego que está irrumpiendo como un trampolín hacia un mejor futuro. Pero para consolidar un camino apropiado para enfrentarse a este ego, debemos implementar procesos de pensamiento y métodos mutuos de acción.

Así han dicho los cabalistas más destacados - precisamente en nuestra generación es que se presenta la oportunidad de revelar el método del uso correcto del ego, y por este medio erradicar la violencia de forma natural. Cuando encontremos la respuesta a la pregunta sobre el significado de la vida – una pregunta que es ya formulada en nuestra época por niños pequeños - podremos crear aquí una sociedad distinta, amante y feliz, que contiene una unión entre las personas. ”En el momento que la humanidad llegue a su meta trayendo los cuerpos al nivel completo de amor al prójimo”, escribió Baal haSulám, “se consolidarán los cuerpos de este mundo en uno solo y un solo corazón. Porque únicamente entonces se revelará toda la felicidad esperada a la humanidad en su pleno apogeo” (articulo “HaShalom”).

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lunes, 5 de septiembre de 2011

El camino de la luz contra el camino del sufrimiento - Michael Laitman


Recibí una pregunta: ¿Sería correcto decir que el Camino de la Luz no elimina los problemas en la vida de una persona,  sino que alguien que sigue el Camino de la Luz los percibe de una manera distinta?    ¿Puesto que esa persona se encuentra en un nivel superior no tiene los mismos problemas que tenía anteriormente porque su actitud hacia estos ha cambiado, o más bien su actitud hacia la fuente de los problemas?  ¿Mientras que una persona que sigue el Camino del Sufrimiento si tiene el mismo problema, se siente mal?
Mi respuesta: ¡Eso es absolutamente correcto!   Existimos en el campo de la Luz Superior (el atributo de otorgamiento y amor). Este campo consiste de esferas concéntricas y entre más cercana se encuentre una esfera del centro, más intenso será su atributo de otorgamiento y amor.  Todo es estático, sólo nosotros nos movemos por este campo y cambia nuestra percepción al cambiar nuestros atributos.
Un deseo, o el alma única, fue creado en el centro de todas las esferas.  Después se apartó del centro, perdiendo su atributo de otorgamiento y amor para después romperse en pedazos (las almas particulares).  Por consiguiente, adquirió el atributo opuesto – recepción (egoísmo).  Por esto, ahora existe en la esfera más remota en el campo de Luz.
Las almas ocupan “posiciones” relativas a la Luz igual que una carga tiene una posición en un campo eléctrico o magnético.  La conexión del alma con la Luz (la conexión de una carga con el campo)  ocurre por medio del equilibrio (semejanza) de sus atributos. Si los atributos de la Luz (el campo) y del alma (la carga) son los mismos, entonces el alma (el deseo) siente que está en equilibrio.  En otras palabras, existe un equilibrio de las fuerzas del alma o atributos con los de la Luz.  Se encuentran en un estado de homeostasis.
Cuando las almas de alejan del centro hacia la periferia (cuando descienden a través de sus atributos), retienen un Reshimo (registro) de cada estado por los que pasaron.  Cuando las almas alcanzan la distancia máxima desde el centro (desde el Creador porque sus atributos son opuestos a los de Él) un registro de la cadena completa separación (descenso) permanece enraizada en ellas.  Las almas (los deseos egoístas) perciben el estado más remoto como una persona (alma) en este mundo (campo).
Desde este momento en adelante, las almas inician su camino de regreso. Al principio avanzan hacia la meta de la creación inconscientemente, bajo la presión que surge debido a la desavenencia de sus atributos con los atributos de las esferas de Luz por las que pasan.  El alma experimenta sufrimiento que es el sentimiento que llega desde la oposición de sus atributos egoístas y los atributos de la Luz.  Entre más grandes son los Reshimot que se expresan en un alma, más se siente impulsada esa alma a las esferas interiores en el campo de Luz. O dicho de otra manera, entre mayor es la desigualdad entre el Reshimo no corregido y la Luz corregida, peor se siente la persona (y lo mismo puede decirse de la sociedad en general).
Al empezar en una determinada esfera en el campo de la Luz, la influencia de la Luz en el Reshimo evoca el reconocimiento de la causa del sufrimiento. Esto se manifiesta como la pregunta sobre el significado del sufrimiento,  su razón y propósito. Es una pregunta sobre el significado de la vida.  A la persona se le conduce al grupo (el ambiente) en donde puede empezar a corregirse para ser semejante a la Luz (otorgamiento).
“Siempre parece que somos amados porque somos buenos.  Pero, lo que no comprendemos es que somos amados porque quienes nos aman son buenos”. Leon Tolstoi

sábado, 3 de septiembre de 2011